La confianza se pierde, nadie confía en nadie. Es un mal que nació de la montaña de chascos a lo que hemos sido sometidos por la gente que nos rodean, lamentablemente esa perdida de confianza también se ha extendido al plano espiritual y dudamos de las promesas de Dios. no obstante su palabra aclara que aquello que depositen su confianza en el no serán defraudados, estarán radiantes seguros de la pronta y oportuna respuesta del Señor.