La paciencia es un poder extraordinario que, si logramos hacerlo parte de nuestro diario vivir, disfrutaremos de una paz interior y una energía que nos abrirá las puertas para una vida plena. Los seres humanos vivimos en una lucha continua y directa entre lo emocional y lo racional. Muchas veces nos sentimos enredados entre lo que nos gustaría y lo que deberíamos hacer.
Así es la vida. Hay momentos de amor, paz, compañerismo y, a la vez, hay tiempos de tensión y presión. El secreto está en apaciguar el ritmo de nuestra mente y hacer que la paciencia trabaje para nosotros
1. El tiempo
El tiempo es nuestro y sólo nosotros tenemos el poder para decidir cómo lo utilizamos a nuestro favor, permitiéndonos vivir un día a la vez. A veces intentamos hacer tanto en un período corto de tiempo, que olvidamos disfrutar el proceso. Al finalizar el camino trazado y llegar a la meta, estamos tan extenuados física y emocionalmente, que no disfrutamos el éxito.
2. La incertidumbre
La mayoría de las personas son intolerantes ante la incertidumbre. Queremos saberlo todo, tener información precisa y actualizada. Es una necesidad imperiosa conocer exactamente para dónde vamos, cuándo, cómo, por qué, para qué y con quién. Todo tiene que ser inspeccionado minuciosamente y, por supuesto, hay que fiscalizarlo todo. Claro está, hay que estar alerta y no podemos andar por la vida enajenados.
3. La ambicion
La ambición no les permite ser pacientes con ellos mismos y mucho menos con los demás. Menosprecian a los que no han alcanzado los logros que ellos disfrutan. Tienen fama y dinero, pero la mayoría de las personas que están a su alrededor realmente no se sienten cómodas. Solamente toleran su presencia por compromiso o conveniencia
4. Las metas
Todos queremos alcanzar nuestras metas y sueños. Para ello trabajamos y nos movemos día a día, pero la impaciencia por lograr nuestras aspiraciones desenfoca y distorsiona la realidad de ese anhelado logro y éxito.
La paciencia y la tolerancia, tomadas de la mano, facilitan los logros. Ser tolerante es simplemente respetar y considerar las opiniones de los demás, aunque sean diferentes a las nuestras. La tolerancia reduce la naturaleza destructiva de la competencia y nos capacita para aceptar cuando hemos perdido. Regularmente, la persona intolerante se caracteriza por criticar y burlarse de los demás, aunque sea en forma sutil. Cuando está furiosa o frustrada, tiende a atacar al oponente de manera verbal y personal. Algunas veces humilla a otros, intentando ser graciosa. En ocasiones, la gente utiliza las bromas para lanzar críticas crueles y humillantes. Es un estilo muy cómodo de insultar, descargando las frustraciones y corajes en forma disimulada
Las personas que te aman y amas se merecen que les des lo mejor de ti. Los que te lastiman se merecen que les demuestres que su maldad y egoísmo no son más fuertes que el amor, la paciencia, la fe, la misericordia y el valor que hay dentro de ti. Nunca subestimes tus virtudes ni tus capacidades. Nunca olvides que después de un día intenso con mucha lluvia, sale un arco iris. La vida nunca será fácil. A veces parece injusta, pero los altibajos son los que nos hacen fuertes y mejores personas, aunque en ese momento no lo veamos así. Cuando obramos en paciencia y tolerancia, parece como si estuviéramos aceptando la derrota, como si nos estuvieran controlando o burlándose de nosotros