El género de suspense es complicado de armar y su victoria o fracaso radica sobre todo en la inteligencia del texto escrito, pues lograr preservar el interés de un espectador cada vez más fatuo y disperso requiere de una enorme destreza en el montaje del argumento y los puntos de giro, y sobre todo, en la manutención de una tensión constante. La cinta a diseccionar esta semana se enmarca precisamente en este género de thriller comercial pivotado por las sorpresas y los virajes insólitos: Miss Sloane