A lo mejor a alguien le gusta especialmente de nosotros lo que más nos pueda acomplejar. Que seamos bajitos. Que no tengamos unas piernas perfectamente esbeltas, sino unas piernas que cuenten lo que hemos andado o vivido. Que no tengamos mucho pelo. O que cualquier tipo de diversidad funcional no tiene por qué ser un obstáculo a la hora de crear vínculos afectivos o amorosos con alguien. Por eso, si las personas que van a ver la película de la que hablamos en esta Cata del Cine: Pieles. toman sólo alguna de estas líneas y les hacen reflexionar, esta película se habrá convertido en totalmente necesaria y en uno de los agentes como muchos otros que ya existen y que van tomando fuerza poco a poco… que pueden ayudar a la sociedad a que siga avanzando.