En nombre de mis hermanos Alféreces de Bucaramanga, que no son los mejores alféreces de Colombia, sino los mejores alféreces del mundo, quiero elevar mi sentida voz de protesta.
Cómo es eso que los consideran de tan poca utilidad y rendimiento, que como soplando y haciendo botellas a la Topa Tolondra, les afijolan la importación de medio centenar de “chupas”, perdón policías rolos, dizque para reforzar los operativos de registro, movilidad y control vehicular en Bucaramanga.
No señores. Eso no tiene presentación. Las facultades legales para cumplir esa función le corresponden por asignación del Alcalde, que es el policía mayor, al Director de Tránsito y este no pude como al brinco de la pulga transferírselas a unos policías que traen de otro lado. Eso es ilegal.
Oído. Párenme Bolas. El asunto es tan delicado, que destacados juristas han dicho que los partes y comparendos que impongan estos “chupas”, perdón, policías importados del altiplano, son demandables.
Como también es censurable la terrible salida en falso del Señor Alcalde, quien por “sobrador”, irrespetuosamente en términos detestables, groseros, de doble sentido y pésimo recibo, hizo referencia al Señor Ex director del DAS, catedrático universitario y cuñado del ex vicepresidente, General Naranjo, ridiculizándolo con el manejo de un “dedo” al que a fin de cuentas no se supo que utilidad le daba ese distinguido caballero, señor y digno ciudadano, el actual Director de Tránsito de Bucaramanga.
Señores alféreces de tránsito, mis queridos y amados hermanos, Bucaramanga estera está con ustedes.
Señor Director de tránsito, por favor, de usted depende el hacerse sentir y no dejarse irrespetar, o por aguantador y sin torpedo, ver entonces qué hace con el dedo.