LA SAGRADA LUNA DE LA VIDA ETERNA
Una luna singular, en un ciclo incansable, transita nuestras vidas, una y otra vez. Cada vez, como si fuera la primera. Comienzo, que escribe en un breve lapsus de tiempo, con una memoria remolona, pareciera, pero solo lo parece, ciega, sorda, inexistente.
Imponente y preñada, se presenta, siempre en un absoluto presente. Devolviendo vida a la vida.
La menstruación, es parte de nuestra identidad femenina, esencialmente nutrición, esencialmente, un tributo. Comprenderlo y compartir esa comprensión, nos hace humanos. Hoy cruzamos la carretera principal de nuestra Ruta, para encontrarnos con la avenida de la menstruación. Y, hemos decidido detenernos un momento, para compartir con nuestros queridos ruteros la valiosa información de aquello que nos hace mujeres. Matrices, que sostienen y alimentan la vida. En medio de dolores que devuelven alegrías.
Más adelante, en esta carretera iluminada por una esplendorosa luna llena, nos encontramos con animales, muchos animales que nos muestran sus peculiaridades, el capítulo ignorado, sobre sus asombrosas costumbres amatorias. Entonces, comprendemos que muchos de los constructos que nos han vestido y empapado, durante mucho tiempo, se han convertido en los vendajes que no nos han permitido mirar el paisaje, que dejaba el claro de esta singular luna. Tanto la menstruación, que surge desde nuestro interior, como la organización natural de la vida, se rigen por instintos que no siempre se corresponden con las historias que nos han contado, ni con aquellos cuentos de finales felices. “Lo esencial es invisible a los ojos” ya lo decía, hace mucho tiempo atrás, un principito que salió de su mundo para descubrir, entre muchos otros, que solo hacía falta volver a mirar, esta vez, no solo con los ojos… Estamos en tiempo de volver a lo esencial… En el trayecto de ruta en el que te encuentras hoy, querido rutero, querida rutera, ¿qué es lo que guía tu naturaleza?
Aquí, una nueva Ruta, sobre lunas, animales y nosotros...