Está hecho de ti y de mil caras más, de pisos-ratonera, y plazas con viejos y niños. Late en tus sienes cada vez que compras golosinas, y a menudo te sorprendes pensando en lo fáciles que eran las cosas entonces... Cuando eras un niño y quedabas a jugar en el barrio. Porque esa es nuestra parada de hoy, ese vecindario amigo: el barrio.