Porque los bolsillos se cansan de alojar el mismo bote de pintura negra. Porque las carteras aflojan tristes y pesarosas, incapaces de salir del rojo vivo. Porque las mentes se desparraman en sofás pegajosos y grises, y se quedan ahí tiradas, alienadas perdías. Porque también abre escaleras al cielo y ofrece mundos psicalípticos. Porque se supone que es esperanza y, a pesar del tópico, sin ella el mundo se va a pique. Por esas razones (además de otras cuatrocientas más) y porque nunca habíamos elegido un color como tema, hoy en Aleta Dorsal hablamos de LO VERDE.
¡Agarráos a la Aleta, pececicos!