Por las más de doscientas mil mujeres torturadas y asesinadas a las que acusaron de ser brujas entre el XIV y el XVII. Por Jackie Brown, por las Guerrilla Girls, y por toda una Historia del Arte por (re)descubrir/escribir. Por todas las que no pueden llorar, cantar, salir solas, o amar cómo y a quien les plazca. Por las hijas-violeta de las madres que no transitaron las calles pintadas de morado hace unos días. Por esas madres también. Por tu abuela diciéndole a los 90 años de tu abuelo que aprenda a hacerse un huevo frito. Y por cada instante en el que una mujer se sabe libre y actúa como tal. A todas ellas, este MUJERES II.