La doncellez, la castidad, la Madre de Todas las Madres María Amantísima Madre de Dios, el celibato religioso o no, la mística falsaria de la primera vez, el demonio de lo intacto, la inviolabilidad y el puterío. En esta ocasión los tiburones se lanzan a un océano tremendamente humano, el de lo VIRGEN, poniendo rumbo propio hacia los mares de la virginidad, los cultos marianos y la clasificación social. Voltaire ya consideró en su momento que creer virtud a la virginidad (la condición de virgen) era puritita superstición de la mente humana y a esa tesis se han adherido los escualos durante este transcurso de una zambullida que nos ha quedado celestial y sacrílega a partes iguales. Este programa es para los que ríen con Oliverio Girondo, pececicos: “confecciónate una nueva virginidad cada cinco minutos y escucha estos consejos como si te los diera una moldura, pues aunque la experiencia sea una enfermedad que ofrece tan poco peligro de contagio, no debes exponerte a que te influencie ni tan siquiera tu propia sombra.”
¡Agarraos a la Aleta y escapad de los santos dedos acusadores!
Imagen: detalle de "La Virgen y las Ánimas del Purgatorio" (1517), pintura de Pedro Machuca.