Cada creyente en Jesucristo es una carta abierta, un anuncio viviente caminando, para Cristo. Es una gran responsabilidad, porque el mundo está observando y juzgando el cristianismo por nuestras actitudes y acciones.
Usted quizás se pregunte quien es adecuado para tal responsabilidad? El apóstol Pablo declaró: "Él lo es todo el que me ha hecho capacitado para esta tarea." Él siempre creyó en Dios como haciéndole adecuado para vivir y ministrar la vida cristiana. Sólo el Espíritu Santo puede transformar nuestra naturaleza humana, por lo tanto, Dios nos llama a una relación íntima con Él mismo. El nuevo pacto que tenemos con Cristo produce en nosotros un mayor esplendor que nunca se desvanecerá. Él incluso nos llama a crecer en una relación de amor cada vez mayor en intimidad con Él que nunca se desvanece.