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-¡Qué bien se conserva!- murmuran al pasar,
cual lata de atún guardo silencio sepulcral.
Para qué explicarles que en mi hueco pectoral
guardo mariposas que no puedo desvelar.

Te quiero, vida mía, más de lo que nunca sabrás,
por llegar a ti sobreviví a lo demás.
Eres más que un ángel, eres la única verdad,
en este aterido mundo de presencia fantasmal.

Tarde como siempre, me tendrás que perdonar.
Desconsideración no es, es parte del plan.
Todos los retrasos van sumando y al final,
a la decrepitud también tardaré en llegar.

Hasta la misma muerte de cansa de esperar,
irá a buscar a otro que no deje de fumar.
Hasta el día ciego en que me vuelva a señalar:
-Atrapen a esa rubia... ¡Qué le toca ya!

Dices que soy lenta, esa día ya verás,
mis pies serán centellas rasgando la ciudad.
Ella, la muy puta, con un gesto impersonal
mandará un sicario con orden judicial.

-Usted como poeta maldita se tiene que suicidar,
aquí tiene la soga, aquí el horno de gas.
Otro que disiente: -Ella es una popstar,
le toca sobredosis, eso dice el manual.

Mis ex (tus ex), formando un castellet letal,
coronarán la fiesta de mi ejecución final.
Los críticos conceden la absolución total,
desde la compañía les exigen santidad.

Mas en la hora escrita el cielo se abrirá
y estas mariposas me rescatarán.
A través del viento me oirán gritar:
-Quiero vivir siempre, ¡tengo tanto amor que dar!

Si logran abatirme, no tienes que llorar.
También llegaré tarde a mi propio funeral.
Cuando el enterrador pregunte ¿a quién hay que enterrar?
tú di que no estoy lista para ir al más allá.

No sabe qué ponerse, si de largo o informal.
¡Guarden sus pañuelos, que otra vez será!
Con ese, el de la pala, también seré impuntual,
morirá de hambre y frustración profesional.

Los años son de plomo que se funde en negro mar.
Yo estaré danzando sobre tumbas de cristal.
Peceras donde ninfas aprenden a nadar
violadas por sus sueños en delirio tropical.

Entre mariposas nos volvemos a encontrar,
mi vestido de gasa se enganchó en un matorral.
Así danzo desnuda, sin rostro, sin edad,
no me afecta el tiempo, ni la gravedad.

Artista: Christina Rosenvinge.
Álbum: «Lo nuestro».
Año: 2015.