Hace unos días era apenas un reguero miserable pero anoche se convirtió en un torrente que amenazaba con hacer de mi casa una bañera. No llamé al seguro porque a esas horas fijo que me crucificaban, pero esta mañana ha sido lo primero que he hecho. Les he metido bastante prisa. No sé nadar y el parquet me lo instalaron hace cuatro meses, que aún no lo he pagado del todo.