Ya en 1946 Jacques Lacan en uno de sus escritos: Acerca de la causalidad psíquica, se refiere a la intoxicación orgánica como un intento ilusorio de resolución ante la discordancia primordial entre el yo y el ser. Además advierte que este intento exige "el insondable consentimiento de la libertad", términos con que alude a que la decisión de la intoxicación solo puede comprenderse en relación con el significante y con el orden de la determinación, sin minimizar el desconocimiento que implica esta resolución.