Que "se nos suben a la chepa".
Cuando decidimos REVISAR lo que hacemos a la hora de educar, y ELEGIMOS usar métodos que nos ayuden a ser más respetuosos y, así, líderes democráticos en la familia, podemos encontrarnos con que desequilibramos la balanza poniendo demasiado peso en la parte de la AMABILIDAD y muy poco en el de la FIRMEZA.
Nos pasa por no ser CONSECUENTES. ¿Cómo? sí, que no somos consecuentes con las decisiones tomadas y acuerdos creados porque, generalmente, ni habremos creado acuerdos.
Recapitulemos. ¿Por dónde debemos empezar? ¿qué no deberíamos perder de vista? ¿Qué herramientas educativas necesitamos para ser firmes y amables al mismo tiempo siempre?...