Como consecuencia de estas diversas influencias provenientes del sistema de este mundo, del seno de la iglesia, y de la acción del maligno, los creyentes están expuestos a perder el ánimo, y terminan inclinados a la deserción de la comunión y de la fe. La pregunta es: ¿Qué es lo que nos debe mantener firmes, entusiasmados y activos como para echar para adelante y no dejarnos caer?
Pablo responde que sólo la esperanza es capaz de lograr que uno siga avanzando hacia el futuro con fuerzas, con ganas, con empeño.
Todos necesitamos un sentido de esperanza para vivir y no dejarnos derrotar. Y de esto trata nuestro tema.