Se estima que hoy, más del 45% de las personas que alguna vez fueron activas en una congregación, no asisten a ninguna iglesia, aunque suelen seguir denominándose cristianos.
Se aprecia que un porcentaje elevado de chicos que ayer eran parte de una iglesia cristiana, ya de jóvenes dejaron de congregarse y tienden, incluso, a dejar de creer en Dios. La estadística habla de más del 50%.
Y existe un sector también de alto riesgo que denominamos ‘disidentes pasivos’: Un segmento de creyentes que, aún asistiendo a una iglesia, cuentan con una fe muy debilitada e inexpresiva.
Este sermón da un enfoque básico de este tema a partir de cuatro preguntas relacionados con la utilidad de la fe, los síntomas y las causas de la pérdida de la fe, y sobre cómo evitar perderla.