Se dice de las trampas que son un ardid o artificio engañoso para atrapar, burlar o perjudicar a alguien. Si se quiere decirlo en una palabra, la gran finalidad de las trampas que el ser humano pone a otros, es el de ‘hacerlos fallar en algo’. Mostrar imperfecciones.
El libro de los Proverbios hace referencia a cuatro trampas que son utilizadas con sutileza por el ser humano para hacer caer unos a otros o para dejarlos atrapados en situaciones de engaño y dolor.
La sutileza de esas trampas, aunque resultan muy usuales, consiste en la manera en que van atrapando poco a poco nuestra voluntad y nos someten en aspectos para los cuales Dios requiere que seamos libres.