Jesús enseña sobre el divorcio, mostrando que la voluntad de Dios desde el principio era que la pareja se mantenga unida. Aunque por causa de la desobediencia se legislase el divorcio, también Jesús defiende a la mujer que quedaba indefensa cuando el marido le repudiaba. Los cristianos casados somos responsables de cuidar y proteger nuestro matrimonio.
Habla: Raúl García