Durante el siglo XX la política migratoria mexicana se caracterizó por ser una política de refugio y asilo, y en este sentido podemos recordar al menos tres episodios relevantes: el recibimiento de los republicanos españoles al final de la Guerra Civil, la llegada de diversos grupos de latinoamericanos en la década de los setenta y la llegada de refugiados guatemaltecos en la década de los ochenta. Sin embargo, en la última década México sólo ha aceptado a 21% de los solicitantes de asilo y, recientemente, tras la amenaza del gobierno de Estados Unidos de aplicar un incremento del 25% en los aranceles a los productos mexicanos si no se detenía la migración en nuestra frontera sur, se llegó al acuerdo de enviar a seis mil elementos de la Guardia Nacional a nuestra frontera sur con el fin de contener la migración masiva.