A partir de la aprobación de la reforma energética en el año 2013, se comenzaron a concesionar, sin consulta previa, algunos de los territorios de los pueblos originarios de México, territorios que hoy están amenazados por todo tipo de mega proyectos extractivos financiados por empresas privadas. Esto es, precisamente, a lo que se enfrentan más de 60 mil zoques de los municipios de Tecpatán, Francisco León, Chapultenango, Ixtacomitán, Pichucalco, entre otros, ubicados al norte del Estado de Chiapas.
En estos territorios la amenaza es muy grande: hay 11 concesiones mineras (70 mil hectáreas), se pretenden hacer 12 pozos petroleros (84 mil 500 hectáreas), un geoparque (2 mil 400 hectáreas), un proyecto de geotermia sobre el cráter del volcán Chichonal (15 mil hectáreas) y ampliar las presas Malpaso y Chicoasén. En total, más de 180 mil hectáreas de montañas de niebla, manantiales, ríos y tierras ejidales se encuentran amenazadas.
Ante esta situación, desde mayo del 2017 las comunidades zoques decidieron organizarse en el Movimiento Indígena del Pueblo Creyente Zoque en Defensa de la Vida y la Tierra (ZODEVITE) y se declararon en alerta y en permanente defensa de su territorio. En junio del mismo año lograron que la Secretaría de Energía excluyera temporalmente 84 mil 500 hectáreas de las que están defendiendo de las licitaciones para la extracción de hidrocarburos y, también en el 2017, Phax Christi Internacional les otorgó el Premio Internacional de Paz.