Resistir, rehacerse. Es rebotar luego de la caida, es remolcarte con la ola y no dejarte revolcar. La resiliencia te invita a econtrar la ventaja a la desventaja, lo bueno a lo malo, la gracia a la desgracia. El resiliente sabe que aferrarse es más doloroso, hay que soltar aunque duela, y se pregunta: ¿para qué? Y no ¿porqué? Se acomoda y es flexible, se adapta y abraza los imprevistos, característica principal del resiliente, saber perdonar.
Decide disfrutar la vida y agradecer lo que sucedió, característica del resiliente, es creativo y altruista, desafía sus propios límites y es agradecido.