La visión verdadera requiere que reconozca que mi manera de ver actual no es la correcta. Requiere que sea capaz de discernir cuando estoy viendo algo de forma significativa o cuando estoy viendo solamente un pasado de culpa en todo lo que miro y no es más que mi propia proyección, por lo cual, además, no existe.
Estamos entrenando nuestra mente para hacernos conscientes de cuando pienso con la mente del ego y cuando lo hago con la Mente de Dios.
Los pensamientos del ego se refieren a historias personales, basadas en historias corporales de competición o amores especiales, limitados y finitos...
Los pensamientos de Dios son totales, plenos, sanos, inocentes,...
Yo elijo a quién quiero servir, y la única condición es que no puedo servir a dos amos: a Dios o al ego, pues ambos suponen sistemas de pensamiento mutuamente excluyentes.
A quién elijo ahora? Te entrego este instante puro, se Tú quien dirige, amado Jesús, pues quiero simplemente seguirte segura de que tu dirección me brindará paz. ????