La Ley 52/2007 que supone una actitud totalitaria e inaudita en la que el poder impone una interpretación de la historia. Los parlamentos están para velar por el bien común y gobernar, hacer leyes y administrar la nación, no para dedicarse a interpretar la historia, la filosofía, la biología o incluso la fe. Estos chequistas anti-democráticos parece que se creen poco menos que Dios.
Resumen de la emisión de radio 4 de enero de 2015, Radio Inter
Pío Moa, Javier García Isac.