Eran muchos los que deseaban escuchar a Jesús, sin embargo sus intenciones no eran del todo honestas, así lo deja ver el Señor con su expresión: “Esta gente malvada… que pide señales” Quieren quieren ver milagros, sólo quieren ser espectadores que contentan sus inquietudes solo con ver cosas prodigiosas. Y es precisamente esa actitud la que Jesús reprueba, no quiere que le creamos por los milagros que hace, de los que podemos ser testigos todos los días si abrimos el corazón, él quiere que tengamos fe por su Palabra que nos conduce a la salvación. Viendo lo que Jesús hace, hay que escuchar lo que dice y ponerlo por obra. Es fácil ser seguidores o espectadores solo por que alguien contenta nuestras emociones, como los artistas que tienen fans y los siguen por el placer que provoca. A Jesús hay que seguirlo radicalmente, convencidos de lo que nos dice y sabiendo que él encontramos la plenitud.