En el evangelio de Lucas 12,1-7 el Señor nos hace tomar conciencia de una realidad: la Verdad. Nos hace reparar que cuando estemos en el cielo, cuando llegue el Reino, no habrá secreto que permanezca escondido; todo se sabrá y veremos todo como si fuera medido día, como si se proclamara desde el techo de las casas o para decirlo en un modo actual, como si se publicara en nuestras redes sociales.