Dos titulares para empezar: queman ocho contenedores en una semana en Vélez-Málaga y, otro, el Ayuntamiento estudia la instalación de cámaras de videovigilancia. Este tipo de actos vandálicos o parecidos les cuesta (nos cuesta) a todos los veleños nada menos que un millón de euros al año. Un millón, ojo. En circunstancias parecidas, por un incendio supuestamente intencionado, pudo arder un bar en pleno centro histórico de la ciudad. El consistorio veleño, por otro lado, quiere reforzar la vigilancia policial contra los robos de aguacates en el campo...