En este III Dom. de Adviento la liturgia hace referencia a un ingrediente esencial del tiempo litúrgico que vivimos, y fundamental en la vida del cristiano: la alegría.
IIª lectura (San Pablo): "Estén siempre alegres..." No se trata de cualquier alegría, sino de la alegría profunda de la Salvación: la que viene de Dios... la de la Virgen María: "Desbordo de gozo en el Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador" (encontramos expresiones similares en la Iª, lect. y en el S.R.).