A veces el corazón necesita más tiempo que la razón. Hay situaciones que necesitan de tiempo y de conductas por parte del que ha cometido la ofensa que ayuden a restablecer la confianza, pero siempre hay que aceptar el dolor de la herida. No tengas miedo a reconocer el dolor y a expresarlo, acéptalo y compártelo para que la herida causada no se infecte. Yo te animo a vivir esa experiencia del perdón como algo nuevo, teniendo en cuenta su verdadero significado.