En el calvario se encuentra la “Ermita de la Soledad”, el inicio de la construcción del Oratorio de la Soledad data del año 1872 y fue restaurado en el año 1942 por Federico Arocas (El Hermano Pastor), franciscano que dedicó parte de su vida a su cuidado, embellecimiento y a la recuperación del folclore cofrentino. En la Ermita se halla la Virgen de la Soledad, venerada por los cofrentinos, sobre todo por los “madereros”, a quien se encomendaban antes de partir a las grandes maderadas y agradecían su vuelta al fin de estas.