La fortaleza de origen islámico, constituía desde el principio un punto clave para la defensa del Valle, formando parte de la frontera entre los reinos cristianos y musulmanes, además de un punto estratégico para el control fluvial y transporte de maderas por el mismo, ya documentado desde el s. XII; aunque el cerro habría estado poblado antes, al menos desde época del Bronce e Ibérica.