La realización, la inmortalización, no es una propiedad con la que nacen los seres, pero si pueden conquistarla. Los caminos son explicados de la siguiente manera:
1.- El camino del fakir.
2.- El camino del monje.
3.- El camino del yogui.
4.- El camino recto.
1.- EL CAMINO DEL FAKIR.
Al escuchar esta palabra nos ubicamos inmediatamente en el oriente, particularmente en la enigmática y misteriosa India. En Persia el término “fakir” significa mendigo o mendicante. En la India los juglares, los saltimbanquis, se denominan a sí mismos fakires. Los europeos le dan el nombre de fakires a los yoguis, lo mismo que a los monjes errantes de diferentes órdenes.
Este camino largo, difícil y dudoso, es el de la lucha espantosa por desarrollar en sí mismo la fuerza de la voluntad física, vencer el dolor, lograr el poder sobre el cuerpo, objetivo que se consigue a través de sufrimientos, pasando por durísimas pruebas.
Todo el camino del fakir está hecho de ejercicios físicos increíblemente penosos. Se mantienen de pie en la misma posición, sin movimiento, alguno, durante horas, días, meses y años; o bien, sentados sobre una piedra desnuda bajo un sol implacable, bajo la lluvia, en la nieve, etc.; mantiene los brazos extendidos por tiempo indefinido o bien se torturan con fuego o con un hormiguero en el que ponen sus piernas desnudas, y así sucesivamente.