Antes de empezar nuestra práctica de concentración debemos sentarnos cómodamente. También podemos hacer esta práctica entre el lecho. Hay que retirar de la mente toda clase de pensamientos terrenales, estos pensamientos deben caer muertos a las puertas del templo. Antes de concentrarnos debemos poner nuestra mente en blanco, no pensar en nada. Llenados estos requisitos entonces empezamos nuestra practica de concentración interna. Apartamos nuestra mente de las cosas del mundo físico y la dirigimos hacia adentro, hacia el Intimo. “Recordad que vuestros cuerpos son el templo del Dios vivo, que el Altísimo mora en vosotros”. El Altísimo dentro de nosotros es el Intimo. Hay que amar al Intimo. Hay qué adorar al Intimo. Hay que rendirle culto al Intimo. Hay que meditar en el Intimo profundamente.