En medio de la profunda consternación que ha causado en la sociedad nicaragüense los ataques a los símbolos y líderes de la iglesia católica, volvemos a enfrentar un repunte de los casos de contagios del Covid19 y de las muertes que el régimen intenta a ocultar a través de entierros realizados por las noches y a toda prisa, dejando en las familias una marca aún más dolorosa por no haber podido despedir a quienes murieron víctimas de la pandemia.