Aunque resulte contradictorio, somos una sociedad antidemocrática que lucha en contra de una nueva dictadura. Mucha gente critica con toda la razón al régimen Ortega-murillo, pero no está dispuesta a respetar a quienes no vienen del mismo lugar o piensan diferente. Se les conoce por el uso de un lenguaje repleto de insultos y muy pobre en propuestas de cambio.