La estampa se ubica en la década del cincuenta del siglo 20 y está relacionada con un personaje de la época, Antonio Hernández conocido como Guaracha, un pillo en toda su extensión que sacaba provecho a toda situación, tal fue el caso de Antoñica Izquierdo. En esta ocasión la estampa nos narra como él estableció una apuesta con un amigo bajo el supuesto de que él nunca perdía una.