La limpieza facial profunda deberá realizarse una vez a la semana para personas con piel grasa o una vez al mes para pieles seca.
Lavar el rostro de la manera habitual; después da un masaje con las yemas de los dedos para propiciar la producción de colágeno y elastina a nivel celular.
Remoja algunas toallas faciales en agua caliente (lo más caliente que la toleres) y colócalas sobre el rostro para abrir los poros. Aplica alguna loción o tónico hidratante con algodón.
Para cerrar los poros, enjuaga con agua fría (temperatura soportable para ti)