Pepe estaba feliz, su esposa le había organizado una fiesta por sus 50 años, ella invitó a sus compañeros de trabajo, vecinos y familiares algunos viajaron de lejos para no faltar
Momentos antes de la medianoche hizo su ingreso a la fiesta un grupo de mariachis quienes entonaron su canción preferida SIGO SIENDO EL REY, fue en ese momento que a pesar del ambiente alegre, Pepe dio un grito y acto seguido se puso de rodillas y arrancó en un llanto con gritos y sólo repetía NO PUEDE SER, NO PUEDE SER