Platón. Diálogos de transición (388-385)
Gorgias,
o de la retórica.
Interlocutores,
CALLICLES,
SÓCRATES,
CHAIREFON,
GORGIAS,
POLOS.
CALLICLES.- Dícese, Sócrates, que en la guerra y en el combate es donde hay que encontrarse a tiempo.
SÓCRATES.- ¿Venimos entonces, según se dice, a la fiesta y retrasados?
CALLICLES.- Sí, y a una fiesta deliciosa, porque Gorgias nos ha dicho hace un momento una infinidad de cosas a cuál más bella.
SÓCRATES.- Chairefon, a quien aquí ves, es el causante de este retraso, Callicles; nos obligó a detenernos en la plaza.
CHAIREFON.- Nada malo hay en ello, Sócrates; en todo caso remediaré mi culpa. Gorgias es amigo mío, y nos repetirá las mismas cosas que acaba de decir, si quieres, y si lo prefieres lo dejará para otra vez.
CALLICLES.- ¿Qué dices, Chairefon? ¿No tiene Sócrates deseos de escuchar a Gorgias?
CHAIREFON.- A esto expresamente hemos venido.
CALLICLES.- Si queréis ir conmigo a mi casa, donde se aloja Gorgias, os expondrá su doctrina.
SÓCRATES.- Te quedo muy reconocido, Callicles, pero ¿tendrá ganas de conversar con nosotros? Quisiera oír de sus labios qué virtud tiene el arte que profesa, qué es lo que promete y qué enseña. Lo demás lo expondrá, como dices, otro día.
CALLICLES.- Lo mejor será interrogarle, porque este tema es uno de los que acaba de tratar con nosotros. Decía hace un momento a todos los allí presentes que le interrogaran acerca de la materia que les placiera, alardeando de poder contestar a todas.