Belfast sabe mejor qué nadie lo que es acumular deudas. Pero está acostumbrado a sortearlas o, en el peor de los casos, a afrontarlas sin más lamentos que los justos. Una vez más asumirá las posibles consecuencias de su desobediencia. Pero ha de volver a toda costa a un lugar remoto y una vida olvidada. Y sus compañeros, quieran o no, van a ayudarlo.