El fútbol o el rugby para ellos. La gimnasia rítmica o la natación sincronizada para ellas. Muchos son los prejuicios o cánones sexistas que se han encargado durante años de limitar lo que una mujer podía o no hacer en el mundo del deporte. El debate se ha reabierto ahora una vez más por culpa de un vídeo de Cristiano Ronaldo en su cuenta personal de Instagram. En él el futbolista juega al fútbol con su hijo Mateo mientras su otra melliza, Eva, parece intentar golpear también el balón. Ignorada por su padre la niña decide entretenerse con otra cosa, una escoba. La polémica estaba servida y las redes no tardaron en responder incluso con el hashtag #EvaTambiénQuiereChutar. Una situación que ejemplifica que la solución ha de empezarse a construir desde la base del deporte.