Para favorecer una comunicación fluĆda con nuestros hijos/as, es fundamental comenar con escucharles, identificar sus sentimientos y hacerles saber que les entendemos. Esto es lo que llamamos escucha reflexiva, y con ello favorecemos que estas situaciones se repitan, que nuestros hijos/as compartan lo que les ocurre con nosotros. Debemos tener en cuenta que en muchas ocasiones nuestros hijos/as no buscan soluciones a sus problemas, sino simplemente ser escuchados.