Los mensajes subyacentes inspiran resistencia y alimentan las luchas de poder. Los mensajes de estímulo en cambio, son eficaces para promover la cooperación. Satisfacen la necesidad de los niños/as de sentirse integrados y les inspiran para abordar por sí mismos problemas que supongan un desafío. Por ello son fundamentales para la promoción de conductas positivas.