La gracia de Dios es el perdón que
recibimos por lo que hemos hecho, hacemos y aun haremos equivocadamente. El perdón
por el pecado pasado, presente y futuro a través del sacrificio excelente de Jesús en la
cruz. El perdón por el pecado que somos y no por lo que hacemos. Entendemos que la
comprensión mínima de la gracia de Dios es la semilla que nos llevará de ser seres
humanos viviendo una experiencia espiritual a ser seres espirituales viviendo una
experiencia humana. Nacemos de Dios y somos incluidos en Su familia cuando creemos
fielmente en la gracia de Dios a través de la fe, aun cuando nuestra naturaleza
pecaminosa busca constantemente ofrecer sacrificios a Dios en intercambio por la
salvación o para recibir bendiciones para nuestra vida.