La culpa es una emoción que aparece cuando nuestros valores y nuestros actos no van en consonancia. Su función es hacernos conscientes de esa discrepancia, y así corregir nuestra conducta.
La culpa desaparece cuando alineamos nuestro sistema de creencias con nuestra conducta. Se gestiona de dos maneras:
1. Modificando el comportamiento de acuerdo a nuestras creencias.
2. Cuestionando la creencia y modificándola.
Cuando la culpa no desaparece, hay que buscar ayuda profesional.