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Description

Por entre unas matas,

seguido de perros

-no diré corría-

volaba un conejo.

De su madriguera

salió un compañero,

y le dijo: 'detente,

amigo, ¿qué es esto?'.

'¿Qué ha de ser? -responde el conejo-;

sin aliento llego...

Dos pícaros galgos

me vienen siguiendo'.

'Sí -replica el otro-,

por allí los veo...

Pero no son galgos'.

'¿Pues qué son?'.

'Podencos'.

'¿Qué? ¿Podencos dices?'

Sí, como mi abuelo.

Galgos y muy galgos;

bien vistos los tengo'.

'Son podencos, vaya,

que no entiendes de eso'.

'Son galgos, te digo'.

'Digo que podencos'.

En esta disputa

llegando los perros,

pillan descuidados

a mis dos conejos.

Hizo comprar don Andrés
tres libras de carne a Inés;
y como faltaran dos,
exclamó: -¡bueno por Dios!
¿dos libras de sisa en tres?
Ella echó la culpa al gato;
y él, por ver si era comedia,
de una balanza en el plato
puso al gato..., ¡y el ingrato
sólo pesó libra y media!
Al amo avisado, nunca le engaña el criado.