Pedro era un padre de 6 hijos varones, había trabajado duro como electricista para educar a sus hijos, a cada uno le había enseñado su profesión, desde niños en la medida de las posibilidades llevaba a uno o dos para ser sus ayudantes en diferentes trabajos, esto representaba para él una alegría porque decía: “Es una manera de enseñarles una profesión para el futuro”
El electricista tenía una cuenta de ahorros, compraba los regalos de navidad con algunos meses de anticipación, se hacía controles clínicos periódicos tanto él como su esposa, era un hombre que se podría catalogar como prevenido.
Un día mientras jugaba un partido de futbol en la cancha de su barrio, Pedro se desplomó aparatosamente todos corrieron para ayudarlo, cuando llegó la ambulancia con los bomberos fue llevado con urgencia al hospital, pero esa noche el corazón de Pedro paró.
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