Desde que era estudiante de medicina Jessica fumaba marihuana, tenía un grupo de amigos con los que se reunía una vez por semana en los alrededores de la residencia estudiantil fumaban y tomaban unas cervezas, para relajar la tensión, como decían.
Esta costumbre la acompaño en la universidad, en el hospital y luego en su matrimonio. Cuando se casó era un secreto bajo 7 llaves, Jessica fumaba en su auto y tomaba todas las precauciones para no ser descubierta.