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Description

En las Escrituras encontramos que la santidad de Dios es tanto preeminente como trascendente. Es preeminente por el hecho de que no hay otro atributo divino que se declare y explique con tanta frecuencia en las Escrituras. Es trascendente en que simplemente no hay ninguna comparación entre la santidad de Dios y la de nada de lo
creado.