En pleno siglo XXI no pueden concebirse organizaciones que no utilicen herramientas tecnológicas en el desarrollo de sus tareas cotidianas. La Universidad Maza desarrolla una interesante experiencia en ese sentido.
Es fundamental las instituciones trabajen para mejorar día a día y optimizar sus procesos. La tecnología no debe verse con incertidumbre si no como una aliada que puede ser bien aprovechada.